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Abra el Acay (4.972 m.s.n.m.)

Conocido mundialmente por ser el paso carretero más alto de América, algunos hasta aseguran que es el más alto del mundo con sus 4.895 mts. sobre el nivel del mar en su cartel indicador y 4.972 en la medición por GPS, o sea mas de cien metros por encima del Monte Blanco, la montaña mas alta de Europa (4.807 m.s.n.m.)

Puede conocer al mítico Abra el Acay a través de nuestros viajes:
Travesía Abra el Acay - La Poma
(2005)
Travesía Abra el Acay "Camino al Cielo"
(2006)
Travesía Abra el Acay - La Poma  (2006)

El Abra El Acay es conocido mundialmente por ser el paso carretero más alto de América, algunos hasta aseguran que es el más alto del mundo con sus 4.895 mts. sobre el nivel del mar en su cartel indicador y 4.972 en la medición por GPS , o sea mas de cien metros por encima del Monte Blanco, la montaña mas alta de Europa Occidental con 4.807 m.s.n.m.

Se trabajo en este mágico camino de montaña desde el año 1957 y quedo habilitado para el transito vehicular el 9 de Julio de 1960.

Pertenece a la mítica Ruta Nacional 40, la más famosa de la Argentina porque cubre la República Argentina de norte a sur en casi toda su extensión desde La Quiaca en Jujuy hasta Cabo Vírgenes en Santa Cruz en mas de 4.900 Km.


El Abra el Acay es un paso precordillerano que une la puna con el valle calchaquí superior haciendo de este recorrido algo único en su tipo, pasando de las frías y áridas montañas de la cordillera a un valle rico en aguas de deshielo que bajan de los picos superiores a 5.500 mts., verdes campos de cultivos, cerros rojizos y el aroma fresco del suelo fértil.

Aventureros de todas partes llegan para desafiar la altura en bicicleta, pues nosotros nos preguntábamos como siendo salteños no lo hacíamos también, más que como un desafió como un agradecimiento a la tierra privilegiada que poseemos.

Así fue que en noviembre de 2004 hicimos nuestro primer intento que fracasó por estimar mal el tiempo que demandaba el ascenso, el alto grado de apunamiento que llevábamos a cuesta, la fatiga, insolación, deshidratación, nauseas, en pocas palabras el Acay no nos quiso presentes allí por subestimarlo, por creer que iba a ser un fin de semana de pedaleo como quien va a dar una vuelta y tuvimos que volvernos con las ganas, pero con más conocimiento a lo que nos estábamos enfrentando.




Crónica del Cruce tan esperado:

Empecinados en cruzar no paramos de planificar y finalmente dos meses después en Enero de 2005 y ya en vacaciones no tendríamos apuro en hacerlo así que finalmente el día 6 partimos. Lo hicimos en colectivo hasta la Estación Muñano, pasamos la noche con lluvia, mucho frió y miedo de que al otro día el mal tiempo diera por terminada la expedición.

La suerte o la gracia divina hizo que amaneciera fresco, sin viento y un sol que nos avisaba que seria una jornada agradable. Partimos y llegamos al empalme de la ruta a las 9 de la mañana, todo iba bien hasta que rompimos una bicicleta, estábamos decididos a seguir así que con alambre y entusiasmo solucionamos el problema y continuamos.
Al mediodía llegamos al pie de la cuesta luego de recorrer 14 Km., allí empieza la subida, allí empieza el desafió real.

Pensamos en acampar porque el tiempo había cambiado repentinamente y parecía que llovería. Una pastora nos recomendó que no siguiéramos por los rayos más que por la lluvia o un posible temporal que en la altura de la montaña es muy peligroso. Pero como estábamos decididos a continuar nos informó de la posibilidad de acampar a unas 2 horas más adelante en un rancho abandonado que había más arriba.

Seguimos pero a poco de andar la lluvia no se hizo esperar y los rayos nos hacían temblar de miedo. A toda velocidad armamos la carpa a la vera del camino y a las 15 hs. se nos termino el día, debimos quedarnos en la carpa hasta la mañana siguiente, rezando por que la montaña nos dejara pasar.

Esa noche fue inolvidable, aun recuerdo como el viento azotaba la carpa como un trapo a tal punto que parecía que la destrozaría, el frío intenso que se filtraba al interior de la carpa, la lluvia que por momentos se convertía en granizo, destellos de los relámpagos que castigaban las alturas y un dolor de cabeza tremendo que no dejaba dormir fue el sombrío panorama a mas de 4.200 m.s.n.m. completamente solos y totalmente a oscuras.

A las 6 de la mañana el cielo despejado y los rayos de sol nos dejaron ver el formidable paisaje, el castigo nocturno había terminado.

Continuamos subiendo, llegamos una hora después al refugio que nos habían recomendado, donde tuvimos la suerte de ver vicuñas a muy corta distancia, algunos burros salvajes, vizcachas, un puma, cóndores y otras aves que no pudimos identificar, el paisaje único por momentos nos detenía por largo rato.

Subimos y subimos pedaleando contra el viento sabiendo que ese día era el que tanto habíamos esperado, eso nos motivaba aún más. A las 11 de la mañana vimos algo allá arriba, allá donde el camino que serpenteaba las laderas de la montaña como heridas cortantes en las mismas terminaba uniéndose al cielo, era el abra, allí era donde queríamos llegar, miramos el Nevado de Acay que nos avisaba que entrábamos en su dominio ya que fuertes truenos en su cima producto de una terrible tormenta retumbaban en la soledad absoluta y silencio sepulcral.

Llegamos a las 11:30 hs. y muy emocionados permanecimos allí por media hora tomando fotos, recuperando el aliento y dando gracias a la virgen que inmóvil permanece allí como protectora de los ocasionales pasajeros.

La vista es indescriptible, se tiene una visión hacia ambos lados, hacia el Norte la puna desértica con la frágil línea blanca en el horizonte de Salinas Grandes, el Volcán Tuzgle y Quewar y hacia el Sur una abrupta bajada que se perdía entre blancas montañas.

Continuamos ahora cuesta abajo hacia la Poma, el camino estaba en muy mal estado lo que nos llevo casi 6 horas el descenso, además en varias oportunidades debimos cruzar caminando por arroyos de aguas heladas que hacia doler los huesos y finalmente llegamos a La Poma donde pasamos la noche en un hostal y por fin dormimos en cama con una muy amable atención.

Al día siguiente llegamos a Cachi y la tormenta que nos amenazó todo el viaje cayó del cielo esa noche, llovió tanto que el día 10 de Enero retornamos a Salta en colectivo por el mal tiempo y el mal estado en que había quedado la ruta.

Aquella experiencia no tuvo precio, no hay palabras a pesar de lo duro que fue, de todo lo que padecimos y el estado caótico en el que regresamos.

Aquella expedición marcó el comienzo grande de nuestras ambiciones aventureras, creció nuestra confianza, compañerismo y respeto por la montaña, así fue que hasta la fecha hemos ido un total de 4 veces llegando al abra en solo 2 oportunidades, ya que se avanza cuando la montaña lo permite y tenemos pensado ir varias veces mas como a otros abras, pero de todos a los que hemos vencido como el Abra Chorrillo (4.560 m.s.n.m.), Abra de Gallo (4.630 m.s.n.m.), Abra Potrerillos (4.170 m.s.n.m.), etc, el Acay es el mas glorioso por lo que significó como primer logro, primer experiencia y los sentimientos que se fueron asociando a el.

En el 2006

En el mes de Marzo de 2006 fuimos una vez mas tratando de igualar el marcador ya que íbamos perdiendo por 2 a 1 con el Acay.
En el Noviembre 2004 nos venció la montaña, Enero de 2005 nosotros a ella, Noviembre 2005 nuevamente el Acay y finalmente en Marzo 2006 igualamos las cosas para que reinara la paz, aunque quien sabe por cuanto tiempo ya que tenemos pre establecidas varias travesías más y puede invertirse el marcador para cualquiera.
En esta ultima travesía la intención real era tomar mejores fotos ya que íbamos equipados con cámaras digitales y filmadoras de mayor calidad y además pretendimos tomar la medida exacta con GPS ya que dudábamos de la existente indicada allá arriba y en los mapas.


Y así fue, las fotos fueron una maravilla y la medida precisa es casi 100 metros mas de lo que el cartel indica, no son 4.895 m.s.n.m. sino 4.972 m.s.n.m.

Abra el Acay...pronto estaremos allí nuevamente.

Sebastián Vázquez Zarzoso

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