EXPEDICIÓN

SOCOMPA - LATITUD EXTREMA (Cruce de los Andes)

Salar de Pocitos (Salta) Antofagasta (Chile)

 

SALAR DEL DIABLO

Pasando por Los Quioscos

Luego de sortear las 7 Curvas se accede a un paraje donde 2 grandes rocas hacen de centinelas. El lugar conocido como los Quiscos por los lugareños informan que muy próximo al lugar se encuentra el mirador al Salar del Diablo por el que se pasa a cierta distancia pero de igual modo es hermoso.

 

MAPA

 


 

 

A poco de andar pasando el punto más alto de las Siete Curvas llegamos a este extraño lugar

donde dos grandes rocas hacen de centinelas a la vera del camino.

Posteriormente al llegar a Tolar Grande y averiguar supimos que se conoce el lugar como "Los Quioscos"

(vista posterior en dirección a las Siete Curvas)

 

 

Hacia adelante una hermosa vista nos regalo el cielo donde se desataba una terrible batalla entre las nubes de

tormenta que se quejaban con fuertes truenos y el atrevido son que hacia oídos sordos a los rezongos de los nubarrones.

Sabíamos que pronto se instalaría la tormenta sobre nuestras cabezas pero seguíamos muy felices y a pleno.

 

 

Un instante más en el que nos detuvimos para tomas fotos.

Esta vez queríamos detallar el enorme tamaño de las rocas del paraje de Los Quioscos con respecto a nosotros.

 

 

La "Señora de Piedra" permanecía quietecita junto a la ruta.

Y nos despedimos del lugar para seguir pedaleando y conversando sobre los lugares que íbamos conociendo.

 

 

Entre bajadas y subidas nos fuimos adentrando más y más en los Andes y cada paso era un símbolo de belleza

Las extrañas formas invitaban a inspirar la mente y el alma.

Atrás iban ya quedando los Quioscos.

 

 

Ahora nos tocaba una subida, bien marcada por ruedas de vehículos que lucharon en el barro para subir y subir.

Al fondo en lo alto un cartel nos intrigaba y no veíamos el momento de llegar para saber de que se trataba.

 

 

Al mirar a nuestra derecha en un instante que el fuerte sol nos brindó un respiro pudimos ver que estábamos

en medio ya de un desierto, cero vegetación, y sin registro visual de flora y fauna.

 

 

La subida pareció poca cosa pero el pesado ascenso se hizo sentir.

Lo que más no costaba era tolerar el vapor que brotaba del suelo ya que al parecer había llovido la noche anterior.

Al fondo las nubes formaban una suave línea de sobra al pie de los Colorados.

 

 

Finalmente llegamos a lo alto de la subida y el cartel en mejores condiciones que los anteriores informaba

que más adelante se encontraba el Salar del Diablo.

Estábamos muy impacientes por llegar pero "Ricardo Guau" detectó una falla en la cadena de mi bicicleta

y me surgió que lo autorizara a realizar las reparaciones pertinentes.

 

Mientras tanto tomamos fotos y más fotos, era una exigencia máxima para el dedo índice

y las cámaras fotográficas pero había que aprovechar ya que quien sabe cuando volveríamos por estos lugares.

 

Al volver a ver que hacia el loco perro compañero de aventuras descubrí que nos había mentido con respecto

a la falla de mi bicicleta y en realidad quería aprovechar cada milímetro de sombra para escapar del sol.

Por mentiroso no le dimos agua esta vez y debería esperar la próxima parada.

 


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